La Columna de Renko

Me dueles mujer, ay, cómo me dueles, regalo de Dios


Me dueles mujer, ay, cómo me dueles, regalo de Dios

 

“Ya me han arruinado tanto que ya ni me visualizo teniendo una relación sana y bonita, no sé ni cómo sería eso”

                                               Una mujer linda por dentro y por fuera.

 

            “Me conmovió mirarte tan linda y vulnerable a la vez, me tocó el corazón que a pesar de tu encanto y belleza, los hombres no son capaces de darse el tiempo de ver más allá de eso, a todo aquello que te hace una criatura maravillosa y única.”

Un hombre de letras cursis y sentimientos bonitos.

No sé si estoy entrando en la andropausia o tan solo comí una torta con exceso de hormonas femeninas, porque ando de un sensible con el tema de las mujeres que para qué les cuento, mejor se los escribo.

La frase que aparece al inicio de esta columna la escribió en Twitter una mujer bellísima, delgada e inteligente, con decenas de selfies en sus redes sociales para probarlo más allá de mi juicio subjetivo y masculino, así como de comentarios de diferente índole que dan idea de lo que trae en la cabeza. Yo pregunto, si una mujer con todos esos atributos a su favor no puede encontrar el Amor, qué les espera a las que no cuentan con toda su suerte.

Habrá quien diga que su belleza es su propia maldición, otro dirá que solo atrae hombres que la ven como un trofeo, una Barbie para tener en su colección de conquistas, sus críticos dirán que ella misma se objetiviza al atraer la atención únicamente hacia su belleza exterior, sus amigas opinarán que los hombres son una pieza de buñiga y sus detractores que las bonitas son cabezas con pocas neuronas, no faltará tampoco el que diga que exagera en lo que escribió o que solo lo dijo para llamar la atención y así hasta el cansancio de juicios y prejuicios, tantos como las diferentes opiniones que caben en cada cabeza.

Sin embargo, es un hecho que más allá de quien tiene la culpa, si el indio o el que lo hace compadre, vivimos en una sociedad que desde la niñez condiciona a la mujer a verse y sentirse desde un objeto hasta una muñeca de entretenimiento que siempre debe estar sonriente y lista para agradar a los demás, la que no lo hace es considerada por los demás o incluso por sí misma, como rara, amargada, loca, o en los peores casos, una feminazi recalcitrante que acumula todos los adjetivos anteriores y los catapulta a nivel de desastre.

A mí me duele el día hoy la mujer, no solo la bonita, sino la otra, la menos agraciada, la que no tiene selfies en redes sociales ni un centenar de pretendientes, la que no solo se siente fea, sino que no se acepta como es y es esclava de la mercadotecnia estética, cuando tiene los medios y sino, se endeuda, se vende o se mata trabajando para costearse cuanto producto de belleza, tratamiento u operación sean necesarios para sentir que llama la atención de los hombres, y por fin obtener ese “gran premio” de atraer sus miradas y ser valorada como un “viejonon”, aunque eso vaya en demerito de su belleza interior y solo se exhiba como un objeto agraciado más en el mercado.

A mí me duele la mujer que no llama la atención, que se siente poca cosa y su autoestima está por los suelos porque no encuentra el Amor, porque los hombres “la usan”, porque sus, pocas o muchas, relaciones han sido fracasos sentimentales y su corazón además de roto, está cada vez más decepcionado del Amor y de los hombres.

Me duele la fea, la que no tiene carisma, la que tiene un carácter difícil, la que no tiene esto arriba o le falta aquello por debajo de la cintura, me duele la amiga de todos y novia de nadie, la que cuando mira sus pretendientes los encuentra muy alejados de lo que tiene en mente, la que a veces piensa que nació para ser monja o para ser juguete de los hombres y no una compañera de vida.

Me duele la sexual, la “promiscua”, la “p”, la que siente que solo a través de su cuerpo puede arañar la coraza de un hombre y conocer lo que es la intimidad, el placer, la cercanía, la ternura, la complicidad, pero que por más que se entregue o se quite la ropa, no encuentra el hombre que pueda darle esa complicidad, esa valoración, cariño y aprecio no solo por su piel, sino por sus pensamientos y sentimientos, que más allá de los rituales de salir juntos antes de irse a la cama, pueda darse el tiempo para apreciar y valorar el tiempo que le llevó adquirir su personalidad, llegar a ese punto de su vida profesional y conocerlo a él.

Me duele la niña, la que apenas es un botón de mujer, toda inocencia y alegría sin fin, que no sabe lo que le espera y se ilusiona con sus pinturas de juguete y sus zapatillas de plástico, que obtiene su primeras impresiones del Amor a través de Netflix y en el peor de los escenarios de la televisión abierta. Me duele la jovencita, la que apenas empieza a sentirse mujer, la mujercita en ciernes que no sabe ni qué onda con el Amor y el sexo, pero piensa que lo sabe todo porque tiene Google, porque sabe lo que su mamá y abuela no sabían del sexo, los anticonceptivos y “lo que quieren los hombres”. Me duele esa jovencita que cree que exhibirse en Instagram es lo “cool” y sueña con el príncipe azul y con recorrer el mundo de su mano.

Me duele la mujer, bonita, poco agraciada o fea, la soltera, la divorciada y hasta la que acaricia la idea de cambiar de bando, porque quisiera tener el poder divino de rozar sus mejillas para hacerla sentir que todo estará bien, que un día conocerá un buen hombre, que quizás no sea un príncipe azul, pero será un hombre con quien se sienta segura, deseada y amada, un tipo varonil, trabajador y entregado a su familia, alguien de quien se sentirá orgullosa de caminar por la calle y de llamarle “mi esposo”, pero me duele no solo no tener ese toque divino, sino porque volteo hacia donde está mi género y la veo difícil que haya un buen hombre disponible para cada una de las buenas mujeres esperándolo.

En este punto, me duele también la casada, la mujer que es infeliz en su relación y se debate entre resignarse a su situación o mejor buscarse un amante o divorciarse, pero esa es harina de otro costal y lo dejaré para otra columna, de una u otra manera, ya eligió príncipe azul y que se haya convertido en sapo es otra historia.

Hemos prohibido el placer, censurado el humor, ensuciado la belleza y ensalzado el engaño estético, no me extraña que los dioses nos hayan abandonado y a este mundo le falten emoción y sensibilidad.

Entonces recuerdo la frase que dice: un buen marido no nace, se hace y entiendo que la misión para esta sociedad es enseñarle a la mujer a hacer de un hombre, cualquier hombre, un buen novio y después de eso, hacerlo un buen marido, como decían las abuelas, esas que no tenían Google ni redes sociales, el hombre llega hasta donde la mujer quiere, el futuro de la mujer no está en la cirugía, sino en las mismas mujeres que tienen en sus manos su propio destino y en los demás, los buenos hombres, los “feministas”, los padres, hermanos y amigos, en apoyarlas a no desviarse del camino, a reforzar su autoestima, a demostrarles aprecio y respeto para que no les falten las fuerzas ni la motivación para persistir en convertirse en seres humanos hermosos por lo que llevan dentro y que se refleja en su forma de sonreír y mirar con seguridad el mundo a su alrededor.

Germán Renko@ArkRenko
Autor del libro “Con las Alas en Llamas”

A propósito de este escrito, estaré en CDMX el 23 de agosto 2018 para participar en el evento “Mujeres en tacones que escriben descalzas” en beneficio de mujeres con cáncer de mama. Estaré firmando libros y saludando con gusto a todas mis lectoras. Compren sus boletos con tiempo, los datos de contacto están en la imagen de abajo.

 

 

 

Recomendado:
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Los caminos para amar.
Carta de un hombre.
Ghosting , de la huida a la indiferencia, entre otras formas de matar al Amor.

Acerca de Germán Renko

Escritor, Conferencista y columnista. Autor de: Con las Alas en Llamas. “Si no era Amor, era vicio. Porque jamás una boca me hizo regresar tantas veces por un beso”.

Comentarios

5 comentarios en “Me dueles mujer, ay, cómo me dueles, regalo de Dios

  1. Como siempre excelente, mi escritor favorito, sigo aquí levantando la copa contigo 🍷 me encanta como expresas tus letras para nosotras
    Las mujeres, las difíciles, las que no nos entienden, las que de todo nos enojamos.
    A las que leemos lo que escribes en días difíciles y nos levantas el ánimo o nos haces el día con un twitt.
    Abrazo y 💋 una de tus 5 lectores.🍷
    @belleDame2

    Publicado por ATF | 23, julio, 2018, 2:08 pm
  2. Me encantan tus letras y el saber que existen príncipes azules así como tu que nos pone a soñar con la magia de sus dedos cuando escribe ese que es un gran hombre formado a la antigua por una de esas grandes mujeres que no te duele mil gracias por cada suspiro que sacas con tu arte un abrazotootoote desde Colombia

    Publicado por sonniaes | 23, julio, 2018, 3:04 pm
    • A mí me educó una mujer que me enseñó a respetarla no solo a ella, sino a todas las mujeres del mundo, quizá por eso me duele la mujer de hoy en día, a veces tan perdida entre la tecnología y la vida actual. Gracias por leer y pasar a comentar.

      Publicado por Germán Renko | 23, julio, 2018, 10:19 pm
  3. Diossssssssssss!!!!!! cada dia me impactas con tus letras mi poeta, si esas mujeres que son difícil de querer soy unas de ellas esas que no se entiende ni ella en ocasiones esa que dicen ser muy amargada en fin. Tú con tus letras haces entender a cada una de estas mujeres, a ti GRACIASSS por saber el valor de cada una de ellas se necesitan hombres con ese tipo de caballerosidad.

    Publicado por la morenita | 24, julio, 2018, 4:07 am

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