
Los 7 pecados del crecimiento interior
La mayoría queremos una buena vida, pero terminamos arruinándola sin entender por qué.
Buscamos amor, paz mental, abundancia, salud, vínculos sanos. Queremos sentirnos bien con quienes somos y con la vida que llevamos.
Y, sin embargo, una y otra vez hacemos cosas que nos alejan justo de eso que deseamos.
Lo veo en consulta, lo veo en redes y también lo reconozco en mí: no es falta de deseo, es falta de consciencia.
No es que no queramos crecer; es que muchas veces no nos hacemos cargo de cómo nos saboteamos.
A eso me refiero cuando hablo de los pecados del crecimiento interior. No como una condena moral, sino como esos mecanismos invisibles que nos mantienen estancados mientras creemos que estamos avanzando.
Estos son algunos de los más comunes.

1. La descalificación
Cuando algo nos incomoda, atacamos al mensajero:
“seguro lo escribió una IA”, “qué va a saber”, “no me gusta su tono”, “está muy joven”, “está muy viejo”, “no toma en cuenta el deber ser”, “habla mucho”, “usa palabras raras”.
Descalificar es una forma elegante de no escuchar.
Y casi siempre, cuando algo nos molesta tanto, no es porque sea falso, sino porque toca un punto sensible.
Cómo empezar a trabajarlo:
En lugar de descartar el mensaje, pregúntate:
¿qué parte de esto me incomoda y por qué?
2. La falta de autocrítica
Crecer implica mirarte sin adornos, sin excusas y sin relatos cómodos.
Quien no se ve, repite.
Y quien repite, termina cansado, frustrado y confundido.
Cómo empezar a trabajarlo:
Cambiar el “soy así” por un
“esto lo hago cuando me siento inseguro”
ya es un movimiento de crecimiento.
3. La ausencia de introspección
Vivimos haciendo, reaccionando, opinando… pero sin detenernos a entender qué nos mueve por dentro.
Sin preguntas incómodas, no hay respuestas profundas.
Cómo empezar a trabajarlo:
Menos ruido, más escucha.
La introspección no llega cuando piensas más, sino cuando te permites estar contigo sin distraerte.
4. El autoengaño cómodo
Sabes que algo está mal: una relación, un hábito, una forma de vivir.
Pero te dices que “no es para tanto”.
El autoengaño no es debilidad; es miedo.
Miedo a soltar lo conocido, aunque duela.
Cómo empezar a trabajarlo:
No te pidas cambiarlo todo hoy.
Empieza por dejar de mentirte.
5. El victimismo permanente
Todo te pasa, pero nada pasa por ti.
El mundo, los otros, la vida… siempre tienen la culpa.
El problema es que, si siempre eres víctima, nunca eres protagonista.
Cómo empezar a trabajarlo:
Reconocer lo que te pasó no es victimismo.
Victimismo es quedarte ahí.
6. La impaciencia por resultados inmediatos
Queremos sanar rápido, entender rápido, cambiar rápido.
Pero el crecimiento interior no es entrega express.
Es proceso, ritmo, recaídas, avances lentos… y constancia.
Cómo empezar a trabajarlo:
Cambiar no es acelerarte.
Es aprender a sostenerte.
7. La falta de consciencia
Este es el pecado más silencioso y el que sostiene a todos los demás.
Vivimos en automático, repitiendo patrones, reaccionando desde heridas antiguas, eligiendo sin darnos cuenta.
La falta de consciencia es transversal: alimenta la descalificación, sostiene el autoengaño, bloquea la introspección y evita la autocrítica.
No porque no puedas cambiar, sino porque no notas qué te está gobernando.
Lo que no atiendes, tu inconsciente lo toma y lo maneja en automático.
“Antes de trabajar con Germán yo vivía mis relaciones desde el apego ansioso… tenía un miedo enorme al abandono que me llevaba a reaccionar de forma exagerada y a tomar decisiones que después no entendía… Entender de dónde venían mis reacciones me dio mucha paz y dejó de existir la culpa… hoy estoy viviendo en el presente.”
— Testimonio real de proceso terapéutico (compartido con autorización)
Cada vez que te observas sin huir, ya estás creciendo.
Conclusión
Al final, crecer no es dejar de equivocarse, sino dejar de repetir lo que nos lastima y alejarse de lo que nos estanca.
El camino empieza cuando decides mirarte con honestidad, aunque duela, y hacerte cargo de lo que encuentras en ese recorrido interno.
“Antes de la terapia sentía demasiada ansiedad, estrés y estaba perdida. Ahora tengo lucidez mental, mayor seguridad y autoestima… estoy aprendiendo a verme, conocerme y descubrirme con otros ojos… hay días difíciles, pero ahora tengo herramientas para continuar con mi proceso” .
De eso se trata: de desbaratarte con cuidado y reconstruirte con consciencia, no con prisa.
Si te gustaría deshacerte de lo que te impide ser feliz, estoy aquí para ayudarte. 👉 Reserva tu sesión
Antes de despedirnos…
Gracias infinitas por leer 🙏.
Cada artículo que escribo lo hago pensando en que llegará a ti, la persona que lo necesitaba y le sacará provecho.
Si quieres ayudar a alguien, compártelo; puede ser lo que necesita para empezar su transformación.
Y si te ayudó a mirarte con un poco más de claridad, en Conexión Consciente seguimos trabajando justo en eso. Puedes suscribirte de forma gratuita.
Me encuentras en X como @ArkRenko y escuchar hablo en XpressoDoble a lado de con Eva — un espacio para hablar largo y tendido de lo que nos remueve el alma y el corazón.
Con cariño,
Germán






Deja un comentario