La Columna de Renko

“Me voy a morir”.


           El motivo de consulta de Laura es eliminar su problema de ansiedad y dejar los medicamentos que le dio un médico general.  Laura tiene 31 años, está casada y tiene 2 hijos.  Hace 10 meses tuvo una operación de la matriz, pero se sintió mal al salir del procedimiento.  Al mes de la operación presentó otras molestias, hubo sospechas de cáncer, pero resultó ser error médico y los análisis mostraron que gozaba de estupenda salud.  Sin embargo, estos eventos le intensificaron un miedo a la muerte que se había forjado después de la muerte de su madre por un cáncer no detectado a tiempo.

           Como respuesta a este renovado miedo a morir, Laura está hipervigilante, en alerta intensa, de su cuerpo y cualquier sensación es suficiente para generarle gran preocupación.  En pocos meses, empezó a desarrollar episodios donde presentía que iba a morir. Los episodios eran inesperados y podían ocurrir a cualquier hora.  Cada vez que ella siente una molestia en el organismo o presión en el pecho, su primer pensamiento es “algo malo me está pasando”, “estoy mal y “me voy a morir”.  Otras sensaciones que Laura tiene son dolores de cabeza, nuca y espalda

           Laura toma terapia física para calmar sus dolores de espalda. Ha ido al hospital  varias veces en los últimos 6 meses por miedo a que algo le esté ocurriendo y pueda morir. Está convencida que cualquier síntoma físico puede ser de cuidado y piensa: “si estoy alerta puedo detectar algo a tiempo” y “si lo detecto a tiempo, puedo hacer algo al respecto, sino me puedo morir”. Laura presenta gran ansiedad anticipatoria a un ataque lo cual la deja en un constante estado de hipervigilancia y agotamiento mental y emocional que la priva de energía suficiente para hacer frente a sus ocupaciones en casa.  A Laura le genera conflicto tomar medicamentos psiquiátricos porque cree que le generan un estrés extra a su cuerpo; aunque reconoce que le bajan la ansiedad por un tiempo, ésta siempre regresa.

           Aparte de su miedo a morir, Laura se siente irritable e insegura la mayor parte del tiempo, ha dejado de disfrutar muchas actividades y confiesa que ahora pelea más con su esposo que antes y también regaña más a sus hijos, sobretodo al mayor. En terapia, Laura ha comentado que desde que se casaron, ella y su esposo suelen tener peleas, a veces por los motivos más insignificantes, aunque esto no le parece raro, ya que con todas sus parejas anteriores siempre fue así. Confiesa que si ellos no daban motivo para pelear, ella lo buscaba. Dentro de su matrimonio, su esposo es el tranquilo y respetuoso, no le agradan las groserías y prefiere el diálogo a la pelea, pero ella es la que la busca, que lo presiona hasta discutir y que se siente llena de energía cuando lo hace enojar y discutir con ella, que eso la hace sentir bien.

           Laura fue una niña que vivió bajo la presión diaria de ver a sus padres discutir todo el tiempo. Al principio, cuando ellos se discutían, ella se metía a su cuarto y trataba de ignorarlos, con el paso del tiempo, se acostumbró a oírlos y verlos pelear a cualquier hora. En la adolescencia, tuvo pocos novios; con el primero la relación fue platónica y bonita; pero a partir del segundo novio, peleaba con sus parejas todo el tiempo. Antes de su esposo, tuvo una pareja sexual con la que se llevaba tan mal que solamente duraron unos cuantos meses. En su opinión, todos los hombres están cortados por la misma tijera y hay que sacarlos de sus casillas para saber lo que piensan y sienten realmente. 

     

           El caso anterior es una muestra de muchos casos en los cuales las personas no van a terapia hasta que no pueden más con un cuadro de malestar emocional y sintomático en el que han perdido el control de sus emociones e incluso han llegado al desgaste funcional en su vida cotidiana, tanto en el área social, familiar o laboral.

           Por lo que es común que durante la terapia afloren otros problemas que se arrastraban -sin saberlo, ni darles importancia- de mucho tiempo atrás con el consabido resultado de haber normalizado tener una vida infeliz e insatisfactoria, con momentos fugaces de felicidad, en vez de una vida plena y en paz. No es necesario esperar a tener un padecimiento emocional notable para acudir a terapia. ¿cómo saber si necesito ayuda psicológica?

           En el caso de Laura, la terapia arrojó, aparte de un trastorno de estrés postraumático, heridas emocionales que provenían de su niñez y un esquema disfuncional para el manejo de sus emociones que afectaba su manera de amar y le impedían mantener relaciones sentimentales saludables. En su inconsciente, un hombre le demostraba su Amor entre más peleara con ella y buscara la dulce miel de la reconciliación, aunque eso se extendiera a uno o más días. Por lo que provocaba a sus parejas, los presionaba hasta llevarlos a un clima hostil en el cual recibiera la gratificación de verlos perder el control ante ella. En ocasiones, aunque estaba consciente de ser ella la que estaba provocando la pelea, reconocía que no podía parar y tenía que llevar el pleito hasta el final. La mayoría de sus parejas tenían características en común que respondían bien a este esquema distorsionado de relacionarse. Buscaba sin darse cuenta, parejas sentimentales que respondieran a sus patrones de relacionarse y aún si no los cumplían, podía provocarlos hasta cambiarlos a su modo de relacionarse.

***

           Si piensas que todos los hombres o mujeres son iguales, tienes toda la razón. Porque todas tus ex parejas resultaron exactamente iguales porque TÚ así las elegiste y ahora percibes al sexo opuesto a través del filtro de tus malas experiencias. De  adultos tendemos a involucrarnos con quienes cumplen con los patrones de relaciones sentimentales que aprendimos en la infancia y adolescencia. De tal manera que si tu padre era tóxico, violento o infiel con tu madre, inconscientemente buscarás parejas que cumplan con características asociadas a este tipo de hombres. Si tu madre era poco cariñosa, celosa o sumisa, es probable que te sientas atraído por mujeres que te traten como ella te trataba a ti.

           El truco para encontrar personas distintas  a tus ex parejas, es darte cuenta de tus carencias emocionales, trabajar en ellas y solo entonces, relacionarte con nuevas parejas. Esto puede aprenderse a través de un proceso terapéutico que sirve para reprogramar tu manera de percibir el mundo y aprender a manejar tus emociones de una manera saludable y efectiva, para tener relaciones sanas en las que prive el diálogo, la comunicación asertiva, la comprensión y el acuerdo mutuo, donde las diferencias lleven al crecimiento en pareja y la madurez del Amor.

Germán Renko @ArkRenko
Psicólogo clínico, escritor y conferencista.
Especialista en relaciones saludables, si no sabes cómo tener una, te guío para lograrlo.

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Acerca de Germán Renko

Psicólogo y escritor. Especialista en relaciones saludables, si no sabes cómo tener una, te guío para lograrlo. Autor de: «Con las Alas en Llamas» y de la frase: “Si no era Amor, era vicio. Porque jamás una boca me hizo regresar tantas veces por un beso”.

Comentarios

2 comentarios en ““Me voy a morir”.

  1. Buenas Noches.Muy bueno…su trabajo!! Grand ayuda a todos!! Gracias y Abrazos!!👏🏼👏🏼🌿🌹🌿🤗🤗

    Publicado por Eliene- @Lenesouzinhaa | 29, enero, 2021, 8:42 pm

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  1. Pingback: Conejo lampareado | El rincón de mi conciencia - 29, enero, 2021

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