Relatos Eróticos

Anoche invadiste mis sueños


Anoche invadiste mis sueños… abrazados nos devorábamos mutuamente, tu besabas mi cuello y yo te estremecía el oído. En un momento estabas mordiendo mis labios y en otro estaban éstos, explorando cada rincón de tu cuerpo, de la cabeza a los pies, sin prisas y sin penas. Mi boca incansable recorría tu piel nacarada y delicada, estremeciéndote con sus besos, arrancándote quedos gemidos con el roce ligero de mis labios sobre tu carne, inundando tu fuente más y más en cada chupete y mordisco, preparándote para saciar en ella mi sed de tu sabor. Sin dejar de besar tus muslos, con las manos acariciaba el exterior de ellos, jalándote dulcemente de la cadera hacia mi cara, al encuentro de tu placer con el mío, te sentía tan mía y me sentía tan tuyo, ni el tiempo ni el mundo exterior contaban, besaba y lamía tu feminidad, chupaba y lamía, y vuelta a besar, tallar y acariciar. Te agitabas entre placenteros jadeos, clavando tus uñas en mis hombros, a veces alejándome de ti y otras hundiéndome con fuerza entre tus piernas en éxtasis divino, olas de calor y placer serpenteaban por todo tu ser. Sin decir palabra tomaste mi cabeza y me instaste a subir, besaste con fuerza y pasión mi boca, mordiéndola y chupándola toda, miré en tus ojos y supe en un instante lo que a continuación querías.

Con ternura me colé entre tus piernas, de inmediato sentiste la fuerza de mi deseo palpitando entre ellas. Tocando a las puertas del cielo y pidiendo posada, lentamente y sin muestra alguna de temor o queja, me diste la bienvenida, fue una entrada dulce, delicada, de reconocimiento y entrega, de cálida y tierna invasión. Envuelto en húmedas corrientes de placer y gloria llegué hasta el fondo del camino y tomándote entre mis brazos, con nuestros pechos fundidos, busqué tu mirada, quería recordar ese momento para toda la vida, grabarme el color de tus mejillas, tus labios inflamados y el brillo en tus ojos. Así, sin dejar de verte, deposité un beso tierno en tu boca, mientras mi cuerpo iniciaba un movimiento lento, un vaivén que te cimbraba por dentro, luego fueron otros besos, mas intensos, mas movimiento, mas agitación y una ola creciente de placer en cuya punta remontábamos los dos. El placer te volvió activa, sacó tu parte atrevida, te movías a mi encuentro, acariciabas mi espalda y me besabas el cuello, las mejillas o bien mordías mis labios en apasionada demanda y salvaje posesión de mi cuerpo y alma.

Y la idea llegó, tan natural como se había guardado en mi cabeza desde la primera vez que te sentaste sobre mí, cuando la ropa no bastaba para impedir que nuestros cuerpos se acariciaran. Sin romper nuestro lazo te di la vuelta, quedando tú, montada en mí, y yo, listo para ser cabalgado por ti. Era maravilloso verte ahí, imponente como amazona, con el rojo de tu cabello cayendo sobre tu pecho desnudo y agitado, húmedo y excitado, hermoso y delicado, era una delicia bajar luego la vista y ver tu cintura moviéndose sobre mi cuerpo, aprisionándolo por dentro, tallándolo por fuera, me encantó verte buscando tu placer y a la vez casi sin darte cuenta dándomelo a mi. Te movías sensual, a ratos lento y a ratos rápido, deslizándote y revolviéndote, mojándome todo, volviéndome loco, y otras veces subiendo hasta casi romper la unión, para luego caer sin piedad sobre mi, arrancándonos hondos gemidos.

La ola de éxtasis fue creciendo hasta niveles jamás imaginados, toda la química que habíamos sentido por meses, todo principio y fin, todo día y noche juntos, se dieron cita en esa explosión, en esa avalancha en la que rodaron satisfechos nuestros cuerpos, estuvieron presentes en la culminación perfecta de una larga y maravillosa travesía. Nos quedamos abrazados, compartiendo y disfrutando la intimidad recién descubierta, dándonos besos dulces, caricias tiernas, sin hablar, solo sintiéndonos y disfrutándonos.

Germán Renko

@ArkRenko
Autor del libro “Con las Alas en Llamas”
www.AlasEnLlamas.com

 

Acerca de Germán Renko

Escritor, Conferencista y columnista. Autor de: Con las Alas en Llamas. “Si no era Amor, era vicio. Porque jamás una boca me hizo regresar tantas veces por un beso”.

Comentarios

Un comentario en “Anoche invadiste mis sueños

  1. Hoy invadirás mis sueños.

    Publicado por Angela | 3, mayo, 2013, 3:26 am

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