
Febrero y una lección incómoda sobre el amor
Qué hace verdaderamente irresistible a un hombre… y por qué solemos equivocarnos
La mayoría de las mujeres, sin importar su edad, no anda viendo primero si un hombre tiene dinero o no. Lo que realmente les atrae es más sutil y sirve para explicar las parejas más raras o dispares que se puedan observar: lo que les atrae de un hombre es la seguridad que transmite.
Claro que los hombres con dinero, fama, poder, atractivo físico o talento suelen proyectarla, y por eso se confunde la causa con el efecto. Pero no es el dinero ni lo demás lo que atrae: es la confianza en sí mismos.
Un hombre seguro no compite, no persigue, no pierde el control de sus emociones. No necesita demostrar nada todo el tiempo. Ofrece dirección, estabilidad y la sensación de que sabe a dónde va, que puede hacerse cargo, resolver y cuidar. Y eso, sin decirlo, hace sentir algo muy subyugante: aquí puedes bajar la guardia.
Pero esa seguridad no nace de gustarle a todas, ni de imponerse, ni de ganar siempre. Suele construirse después de equivocarse, de perder, de toparse con sus propios límites y aceptar los que no puede cambiar. No es ausencia de miedo, es haber aprendido a no actuar desde él.
El problema es que, cultural y relacionalmente, muchas veces se confunde tener seguridad con otra cosa. Se confunde la frialdad con estar “muy ocupado” o ser importante; la falta de consideración con “saber lo que quiere”; la intermitencia con misterio o valor; los celos con interés; y las reacciones intensas con pasión.
Y así, desde muy jóvenes, muchas aprenden a llamar “fuerte” al que las mantiene en alerta constante, al que no se deja cuestionar, al que no pueden mover ni influir como a otros hombres. Cuando en realidad eso no es fortaleza para vincularse: es vivir siempre con la incertidumbre encima, entre la ansiedad… o la adrenalina de la juventud.
Y ese tipo de “seguridad” también tiene un costo para el hombre. Vivir a la defensiva, sostener una imagen todo el tiempo, no poder relajarse ni mostrarse tal cual es. Confundir control con valor propio suele dejarlo solo, aunque esté rodeado.
Creo que la verdadera seguridad no presiona, no domina, no arrasa emocionalmente. No acelera el pulso ni te mantiene en duda o con ansiedad. Se siente más como calma. Como claridad. Como descanso.
La buena noticia es que muchas mujeres, con experiencia, reflexión o terapia, aprenden a notar la diferencia. Dejan de confundir la intensidad con fortaleza y la frialdad con seguridad. Y cuando eso pasa, las relaciones dejan de ser una montaña rusa y empiezan, por fin, a sentirse como un hogar… sin perder la emoción, la pasión y la aventura propias de cualquier relación de pareja.
Quizá la pregunta para muchos hombres no sea cómo atraer más, sino desde qué lugar se están mostrando. Cuánta energía se les va en verse seguros y cuánta en aprender a estar bien consigo mismos. Porque la seguridad que de verdad se nota no se actúa, se va construyendo por dentro. Y cuando eso pasa, no hace falta convencer a nadie.
A veces, eso es suficiente para que empiece a acomodarse eso que llevamos tiempo confundiendo en nuestras relaciones. No porque todo se resuelva de inmediato, sino porque empieza a verse con más claridad qué es seguridad real y qué no, y desde dónde estamos eligiendo relacionarnos.
Si este es el momento en el que te encuentras —cuestionando patrones, cansado de repetir dinámicas que no llevan a vínculos más sanos—, en consulta trabajamos justo eso.
Con las mujeres, aprender a distinguir entre frialdad e inseguridad disfrazada de fortaleza, y a construir relaciones más claras y funcionales.
Con los hombres, desarrollar una seguridad que no necesita imponerse ni manipular, una presencia que se vuelve atractiva no por estrategia, sino porque nace de la coherencia interna.
Cuando este trabajo se hace con acompañamiento, deja de ser una lucha por gustar y se convierte en un proceso de habitarse mejor. Y desde ahí, las relaciones cambian. Si este proceso es el que hoy estás pasando y sientes que necesitas acompañamiento profesional, puedes solicitar una consulta conmigo. 👉Quiero dar este paso.
Despedida
Gracias infinitas por leer 🙏
Cada artículo que escribo lo hago pensando en que llegará a la persona que lo necesitaba y que sabrá qué hacer con lo que aquí se mueve.
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Con cariño,
Germán Renko
Psicólogo y terapeuta de pareja







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