El hombre y la mariposa

El proceso que nadie quiere atravesar

El hombre y la mariposa

Un hombre encontró un gusano dentro de un capullo y decidió llevárselo a casa para ver cómo se convertía en mariposa.

Pasaron los días y apareció un pequeño agujero.

El gusano luchaba desde dentro durante horas, empujando su cuerpo, forcejeando… parecía atorado.

Al hombre le dio pena y decidió ayudarlo.

Tomó unas tijeras y agrandó el agujero del capullo.

La mariposa salió, pero algo estaba mal.

Su cuerpo estaba hinchado, sus alas pequeñas y dobladas.

Nunca pudo volar.
Solo se arrastraba.

El hombre no sabía que ese esfuerzo era el proceso.

Que al atravesar el capullo con dificultad, el gusano fortalecía sus alas.

Sin atravesar el capullo, no hay vuelo.


En psicología pasa algo muy parecido.

Y no solo en terapia.

Muchas personas quieren que su vida mejore,
pero evitan el proceso, no atraviesan el capullo.

Se quejan de no tener dinero,
pero no se preparan ni buscan nuevas oportunidades para obtenerlo.

Quieren una relación sana,
pero no trabajan en sí mismas para ser ese tipo de pareja.

Se quejan de relaciones tóxicas, incluso con ex-parejas,
pero no atraviesan el proceso real de alejarse y poner límites.

O dicen querer terapia,
pero buscan solo lo más barato, no lo que realmente necesitan.

No es ahorro.
Es evasión.


También están quienes dejan el proceso porque “no vieron resultados”.

Pero no se entregaron.
No leyeron, no escucharon.
No aplicaron lo trabajado.
Se autosabotearon.
Siguieron en contacto con quien les hacía daño.

No atravesaron el hoyo del capullo.
Solo se cansaron de empujar.


Hace poco alguien me dijo que quería “descansar” de la terapia, irse a poner en práctica las herramientas.

Le dije esto:
no estás cansada de la terapia, estás cansada del proceso.

Llevas un año viniendo,
pero recién hace un mes empezaste a hacer lo que de verdad te iba a sacar de donde estabas.

Es como entrenar durante un año para un maratón y, justo cuando por fin estás en condición real de correr, decir:
“mejor descanso un rato”.

No estás agotada por correr.
Estás agotada por todo lo que costó estar lista para correr.


El proceso es incómodo, lento y exigente.

No está diseñado para castigarte,
sino para prepararte.

Porque sin atravesar el capullo,
puede que salgas…
pero no vueles.

Tipos de personas que quieren salir del capullo sin atravesarlo

1️⃣ Las que quieren sanar solo leyendo contenido.
2️⃣ Las que se quejan de dinero, pero no se mueven ni se preparan.
3️⃣ Las que quieren una relación sana, pero no trabajan en sí mismas.
4️⃣ Las que siguen atadas a relaciones tóxicas porque no es tan grave.
5️⃣ Las que dicen querer terapia, pero no invierten tiempo ni recursos reales.
6️⃣ Las que abandonan el proceso porque “no funcionó”, cuando nunca se entregaron.


¿Cuál tipo ves más seguido?
¿O cuál te tocó reconocer en ti?


Conclusión

Antes de cerrar este texto, tómate un momento.

No para responder rápido.
No para justificarte.
Solo para observarte.

Pregúntate, con honestidad:

¿En qué área de mi vida llevo tiempo queriendo resultados…
pero sigo evitando el proceso que realmente los haría posibles?

No es una pregunta para culparte.
Es una pregunta para despertar conciencia.

Porque el cambio real no empieza cuando todo se siente claro,
empieza cuando dejamos de huir de lo que incomoda.

Y eso, casi siempre, ocurre en silencio.


Despedida

Si al leer esto sentiste incomodidad, cansancio o incluso resistencia,
no es casualidad.

Muchas veces no estamos agotados de la vida,
estamos agotados de sostener procesos a medias.

Si sientes que necesitas acompañamiento para atravesar tu propio capullo,
la terapia puede ser ese espacio donde el proceso deja de vivirse en soledad.

No para acelerar nada.
No para “arreglarte”.
Sino para atravesar con conciencia lo que hoy estás evitando.

Puedes encontrar más información sobre mi trabajo clínico
y las formas de acompañamiento siguiendo este enlace👉Quiero atravesar mi capullo.

Nos leemos hasta la próxima.

Germán

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2 respuestas a «El hombre y la mariposa»

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