La Columna de Renko

La mentira en las redes sociales


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La mentira en las redes sociales

¿Por qué y para qué mentimos en el mundo virtual?

Abordar el tema de la mentira es terreno escabroso, porque todos mentimos en una u otra medida. Pero a nadie le gusta admitir que para socializar en nuestra cultura es necesaria una pequeña dosis de falsedad e hipocresía, para no herirnos sin cuartel con el látigo de la crudeza de nuestros pensamientos verdaderos. Qué sería de las relaciones humanas si fuéramos por ahí diciendo todo lo que pensamos de los demás, lo que verdaderamente se nos ocurre cuando nos topamos con alguien que nos cae mal o mejor aún, con alguien a quien queremos. Nos heriríamos mortalmente unos a otros con las insignificancias de la vida. En vez de eso, los más sabios callan, los demás simplemente mentimos o decimos verdades a medias. A este estilo de mentira se le conoce como mentira blanca, se usa simplemente con el propósito de no causar un daño innecesario. Las mujeres son expertas en las mentiras blancas. Mienten continuamente en las cosas más superficiales, aunque para cualquier hombre dichas mentiras parecerían totalmente innecesarias, para ellas son importantes, son parte de su naturaleza etérea y misteriosa. Para las mujeres no está mal hacer uso de ese recurso, si se ejecuta limpiamente con una mentira blanca o sin consecuencias mortales, si la mentira es para cubrir un defecto, un olvido, desviar la atención, quedar bien o no hacer quedar mal a otro y una lista tan larga como la complejidad que su naturaleza puede permitirlo. Quién no ha escuchado o dicho los clásicos: “Ya estoy casi lista”, “Te veo como amigo”, “justo te iba a llamar”, “Te queda fenomenal ese corte de pelo, vestido, bolso, etc.”, “me quedé sin pila”, “quería ir, pero no pude”, “No eres tú, soy yo”, “No te cambiaría nada”, “tu familia, amigos y compañeros son encantadores” y la lista sigue y sigue. Los hombres también mentimos, quizá lo hacemos menos que las mujeres, porque somos más literales, aunque también solemos mentir para proteger nuestro espacio y esconder nuestros vicios y pasiones. En una columna pasada se tocó el tema a La legendaria condescendencia masculina un acercamiento a los motivos por los cuales solemos mentir los hombres cuando queremos y nos preocupamos por una mujer. En cuanto a otros motivos para mentir, estos no son muy diferentes a las razones detrás de la mentira de una mujer. Al final, todos mentimos en mayor o menor medida para socializar, para quedar bien o no quedar mal, para no herir. Si aceptamos esta prerrogativa que se nos concede a todos por la gracia de ser humanos y la necesidad de convivir en una sociedad como la nuestra, podremos adentrarnos en la siguiente parte de este artículo. Si usted es de los que NUNCA, jamás de los jamases mienten, lo felicito. Seguramente es de los que no tiene empacho en decirle a un niño de 5 años que Santa no existe, tampoco le cuesta trabajo decirle a su mujer que está gorda o a su marido que se ve ridículo con su panza de tamal, ni le inquieta decirle a su madre que no le llamó porque no tenía ganas de hacerlo o tampoco le preocupa decirle a su abuela que todos creen que cualquier día se va a morir y por eso la frecuentan los fines de semana, aunque tengan muchas otras cosas qué hacer. Si usted es de esos puristas que jamás mienten, le recomiendo que no siga leyendo, este tema solo va a empeorar su mal sabor de boca ante la falsedad de nuestra especie.

“Todos nos hemos enamorado de un avatar, pero el asunto se pone verdaderamente interesante, cuando nos enamoramos de unas letras”. @SoloPorJoder

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Los que andamos en Twitter y tenemos lo que se llama una vida virtual más o menos establecida hemos pasado o hemos sido testigos del crush por un avatar o unas letras, ese enamoramiento repentino por el que pasan los recién llegados a Twitter, los inexpertos y los que aún cuentan con su inocencia virtual intacta. Yo pasé por ese crush hacia un avatar muchísimas veces, todavía me pasa, aunque cada vez con menor frecuencia. Es más común que me vuelva loco por la forma de escribir y descomponerse en las letras de x o y tuitera. Les pasa a muchas de mis lectoras que al empezar a leerme creen que soy el mismo de mi avatar. Enamorarse de un avatar en Twitter es el más común y encantador de los crushes virtuales. Afortunadamente no dura mucho, bastan algunas semanas en Twitter para que la escuela virtual por la que pasamos la mayoría nos abra los ojos y nos bajemos solitos de la nube en la que andábamos. En el caso de mi cuenta de Twitter, ha sido cuestión de honor y previsión social no alimentar falsas esperanzas en quienes me empiezan a seguir. Una y otra vez he repetido que no soy el del avatar, incluso en mi blog hay un tema dedicado a la historia de mis avatares con la intención de no engañar a nadie. ¿Por qué hacerlo?, ¿por qué no permitir que crean que soy el mismo de la foto o dejar que mis lectoras se den cuenta por sí mismas? Porque desde que camino en el mundo virtual he estado muy consciente del poder de las letras, en especial del alcance de mis frases que hablan del Amor, que se instalan en la ultima trinchera entre el romance y el erotismo, porque sé que mis textos tocan fibras sensibles, provocan emociones y despiertan pasiones que pueden ser canalizadas fácilmente hacia mi avatar y provocar que sea visto como una figura romántica. Un comentario descuidado de parte mía puede dar pie a malos entendidos y quién soy yo para andar rompiendo corazones sin saberlo, si lo que pretendo es todo lo contrario, vengo con mis letras a restaurarles la fe en el Amor, a despertarles el deseo de encontrar un hombre que las mire y las valore como el tesoro que son como mujeres. Así que por convicción propia no puedo darme el lujo de dar pasos en falso, ni de permitir ese tipo de equivocaciones. Pero ese soy yo, que ha pasado muchas veces por el trance del desengaño virtual.

“En la guerra y en el Amor todos mentimos, pero lo peor es cuando nos creemos nuestras propias mentiras”. @ArkRenko

Como dije antes, muchos pasamos por el crush hacia un avatar, los seres humanos, en especial los hombres nos enamoramos de lo que vemos, deseamos lo que un rostro bonito o un cuerpo escultural nos inspiran. El tema de la mentira en las redes sociales me remonta a mis primeros amores virtuales, antes de mi llegada a Twitter, mis pasos en otras redes. Recuerdo que llevaba varios meses de amistad virtual con una mujer culta y encantadora, dueña de una mente que era una chispa continua de ingenio y buen humor. De las largas charlas y la química natural fueron naciendo sentimientos y emociones. Chateábamos todos los días, intercambiábamos ideas, bromas, opiniones y críticas con los cuales poco a poco se iba formando una imagen mental del otro. Nunca nos habíamos visto la cara, yo cuidaba mi anonimato, como siempre y ella simplemente aún no daba el paso de decirme “ésta soy yo”. Ocurrió un día, cuando los sentimientos no podían ocultarse más tiempo, a las bromas y risas se habían sumado lenta e imperceptiblemente los besos y las palabras de cariño que surgen de manera natural entre dos que se gustan y empiezan a quererse. Quizá a pedido o insinuación míos, dudo mucho que haya sido iniciativa suya, una mañana ella me mandó una foto de una mujer que relacioné rápidamente y sin desconfiar con la imagen mental suya que me había formado con el correr de los días. Pasaron los meses y aquella relación se volvió más intensa y profunda. Nos escribíamos en cuanto empezaba nuestro día y nos despedíamos invariablemente con un “buenas noches” antes de irnos a dormir. Yo no lo vi venir, en ese entonces era tan inexperto como el que más, pero un día explotó la bomba de tiempo. Entre lágrimas y un dolor tan intenso como palpable, me confesó que me quería demasiado y ya no podía seguir engañándome, me disparó a quemarropa que no era la mujer de la foto. Me confió que desde el primer momento que se dio cuenta de lo que sentía por mí su miedo más grande había sido perderme si la conocía en foto. Fue un día muy triste para los dos, ella se estaba despidiendo y yo sentía que la estaba perdiendo sin remedio. Finalmente, le pedí que me mostrara su foto, si de todas maneras habría de irse, le argumenté que por lo menos me dejara recordarla tal cómo era. Pasaron los minutos más largos y silenciosos de toda nuestra historia, hasta que, me imagino, se armó de valor del otro lado de la pantalla y mandó su fotografía. No se parecía en nada a la primera foto que me había enviado, aquel avatar que había visto todos días en la pantalla del programa que utilizábamos para chatear y con el que ya la identificaba, pero tenía los ojos más grandes y expresivos que había visto en mi vida, eran realmente hermosos, su rostro era terso y suave, había en su expresión vestigios de aquella mente ingeniosa y vivaracha que me había conquistado y también la misma inocencia y ternura que me había inspirado a través de sus letras. Se lo dije tal como lo leen y aunque al principio le costó creerme y tuvo que pasar mucho tiempo para que las cosas volvieran a ser como antes, nuestra relación virtual sobrevivió a aquella mentira, el lazo se hizo más fuerte y con el tiempo, la historia de la foto se convirtió en una anécdota divertida. Pero no a todos les sucede lo mismo, he sido testigo de muchas historias que empiezan muy bonito, se les atraviesan los miedos y las inseguridades, se intercambian fotos y finalmente acaban mal cuando el engaño se vuelve insostenible o a alguno de los dos les da una crisis de culpabilidad. En el mejor de los casos, la mentira nunca se descubre y la relación virtual se termina por otros motivos. En el peor de los casos, todo se sabe y ambos terminan con el corazón lastimado. Se miente por miedo e inseguridad, porque se busca verse agradable a los ojos del otro. Porque si la relación es virtual no se hace ningún daño si los dos participan de la misma fantasía, ¿o no?

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El primer engaño en las redes virtuales suele venir ligado a una imagen, algunas veces es el único y con eso es suficiente para que la historia de Amor termine mal. En otros casos, todo tiende a empeorar, la foto falsa es únicamente el primer eslabón de una larga cadena de mentiras. El mundo virtual no es otra cosa que una representación intangible del mundo real, lo mismo sirve para que aflore lo mejor de los seres humanos que lo peor que puede esconderse en sus almas. La siguiente historia la he visto repetirse infinidad de veces, solo cambian las formas, pero el fondo sigue siendo el mismo. La señorita “Ojos_Miel” porta un avatar que pretende ser ella o bien lo utiliza para proyectar una personalidad determinada para atraer al sexo opuesto, específicamente a cierto tipo de hombre que gusta de sus características físicas e internas. La red invisible está tendida y no tardan en caer uno o varios hombres, que paulatinamente irán enamorándose del ideal de mujer proyectado por “Ojos_Miel”, que haciendo uso de una extraordinaria capacidad para hilar historias los inducirá a formarse una sólida opinión sobre ella, al punto que serán capaces de creerle prácticamente cualquier embuste. Todo esto en la privacidad de los mensajes personales, nunca ante la vista pública. Que si es joven y tiene tal edad, que si está bonita o es una bomba sexual, que si está soltera o tiene una relación infeliz, que si es muy rica o muy pobre, que si vive en tal o cual ciudad, que si estudió tal o cual carrera profesional, que si tuvo esta o aquella gran aventura, viaje o percance, que si tiene este o aquel trabajo sobresaliente, que si es exitosa, culta, cachonda o poética, que si tiene esta enfermedad o padecimiento incurables, que si ha sido victima de acoso, de una violación o algún trauma increíblemente doloroso e inconfesable. Si aislamos cualquiera de las cosas anteriores o incluso si las ligamos a una persona en especifico, resultara muy plausible de ser verdad, el truco de una red de mentiras es hacer que todo suene muy real, que todo encaje entre sí, tan cierto como que nuestra propia historia puede incluir cualquiera de esos hechos y no por eso somos falsos. Es realmente muy difícil y complejo descubrir las mentiras de “Ojos_Miel”, la mayoría de sus victimas no las descubren nunca, su relación virtual se termina por razones distintas a la red de mentiras, sus victimas se quedan con el sentimiento atorado que algo no funcionó o bien que no supieron darle a “Ojos_Miel” lo que ella necesitaba. Hasta ahí, quitando la red de mentiras, una relación que no funcionó es algo tan común en el mundo real como en el virtual. Pero qué pasa cuando el enamorado de “Ojos_Miel” se cree toda la historia y en un determinado momento descubre unas o varias de las mentiras. Qué pasa cuando el enamorado ha sido estafado con dinero para pagar los medicamentos o tratamientos de una enfermedad inexistente, cuando le ha enviado dinero para que se compre un celular o le ha mandado costosos regalos que refrendan su Amor. Qué pasa cuando “Ojos_Miel” se niega sistemáticamente a llevar la relación más allá de lo virtual, se niega a hablar por teléfono, a verse cara a cara en Skype o verse en vivo en la supuesta ciudad donde reside. Qué pasa cuando el enamorado de “Ojos_Miel” empieza a desconfiar de sus historias y ve el panorama completo, “The big picture” como dicen los vecinos del norte. Es en ese momento que el reinado de “Ojos_Miel” se tambalea, si percibe la desconfianza y el peligro saldrá huyendo con la velocidad de un gato, si es posible, asegurándose antes de cubrir sus huellas y de romper el corazón y las ganas de perseguirla de su enamorado. ¿Les suena conocido? En las redes sociales hay muchas mujeres y hombres también, usando el método de “Ojos_Miel”. Uno y otro género se enamoran virtualmente de un ideal, se entregan totalmente a una relación virtual, que cuando termina no falta quienes les digan que solo fue virtual, que no pasó nada. ¿Pero quién dice que lo virtual no es verdadero?, también el que se enamora virtualmente siente, se emociona y pone el corazón en una relación, aunque la otra persona sea falsa, aunque sea una mentira total su fachada, el Amor de todas manera nace, crece y dolorosamente muere. Cuando se rompe una relación virtual basada en el engaño y una elaborada red de mentiras, deja en el camino una persona rota, con un corazón lastimado y con heridas que tardarán mucho en sanar. No es suficiente haber empeñado el corazón, como pasa en el mundo real todo el tiempo, sino que muchos pierden también dinero, autoestima y la confianza en el mundo virtual, en las mujeres o en los hombres , según sea el caso, y en el Amor. Si ya de por sí las relaciones humanas son complejas, si a eso le sumamos a las mitómanas que andan por ahí, a los mentirosos patológicos, el mundo virtual se vuelve un callejón oscuro y lleno de peligros no solo para los inexpertos y los ingenuos, sino para todos los que nunca en su vida se han topado con personajes como “Ojos_Miel”.

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Anteriormente les dije que he pasado varias veces por la nada grata experiencia de convivir y hacer parte de mi vida virtual a personas que utilizan el recurso de la mentira para fabricarse una personalidad de la que realmente carecen, que necesitan del engaño para crearse una vida admirable y fantástica para impresionar a los demás o para sentirse alguien importante en una u otra forma. Recuerdo el caso de “Ava” así como Ava Gardner, que estuvo en mi círculo privado de amistades por mucho tiempo, a pesar y con ayuda de sus idas y venidas esporádicas dibujó una personalidad ante mis ojos y de los demás de diva, de mujer culta y exitosa, de gran talento para las letras, una madre responsable y poseedora de una seguridad en si misma envidiable para muchas mujeres. Entre sus genialidades estaba la costumbre de traerme historias increíbles de este o aquel tuitero, aderezadas con algo público o coherente que respaldara su veracidad, no eran chismes, que quede claro, eran “hechos” conocidos por “todos” los tuiteros. Un día era la historia de aquel tuitstar con miles de seguidores que de la noche a la mañana desapareció porque un grupo misterioso de tuiteros vengadores exhibió que el mencionado tuitero era bisexual y se había enredado con tal o cual tuitero, incluso había habido fotos publicadas y todo un escándalo entre Facebook y Twitter que rápidamente fue apagado por el tuitero, seguido de su desaparición de Twitter. En otra ocasión, era la tragedia de un demonio que había sido engañado por una hechicera del viento que igual lo engañaba con un avatar en el que se hacía pasar por jovencita, que lo hacía con otra cuenta con la que se hacía pasar por su amiga y confidente. En una semana, tejía toda una historia de conspiraciones y medias verdades sobre esta o aquella tuitera con el propósito de explicar un tuit, un rumor o cualesquiera que fuera su necesidad de encontrarle explicación. En otra semana, me contaba que tal tuitero tenía una relación virtual con tal o cual tuitera, porque los había atrapado dejándose mensajes de Amor ocultos en sus respectivos tuits. Recuerdo que me contó la historia del rompimiento de su amistad con una tuitera que había sido su muy querida amiga y confidente virtual, me dijo que esta mujer la había tratado de defraudar con dinero fingiendo una enfermedad incurable, lo que curiosa e irónicamente, ella misma ha hecho con medio mundo tuitero, para muchos ella padece una enfermedad degenerativa que la manda cada cierto tiempo al hospital, por fuentes cercanas a su vida real, sé que eso no es verdad. Entre otras cosas, además me contó que su ex amiga y confidente había extorsionado a un tuistar (el “bisexual”) con fotos de sus genitales que éste le había mandado cuando sostenían un romance virtual, como producto de la extorsión se había quedado con una cuenta con miles de seguidores. De otra tuitera, cuyos sextuits son famosos, propagó el rumor que en realidad era hombre. De otra tuitera, hizo creer a medio mundo virtual que su cuenta era mía y que yo era quien estaba detrás de sus avatares y sus letras. Esto último lo supe mucho después. ¿Dije antes que tenía la genial costumbre de inventar historias fantásticas? Pues sí, la tiene y en su momento eso era parte de su encanto, muchas veces descubrí que sus hipótesis no eran verdad, pero para mí, la mayoría eran historias inofensivas que no causaban ningún daño a nadie ¿o sí? Y las demás historias, las que podían incurrir en daño moral, eran de gente lejana a mí que bien podían ser ciertas o no, pero no me incumbían en absoluto, ni tampoco las iba a propagar con nadie o iba a ir a preguntarle a los afectados si era ciertas.

“Lo bueno es que las mentiras no se notan cuando uno escribe, lo malo es que tampoco se notan cuando es uno el que las lee”. @ArkRenko.

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Para mi buena o mala fortuna, un día crucé palabras con una amiga de Tw que me platicó algunas cosas muy feas que se decían de mí. Eso me despertó la curiosidad, presionándola averigüé la fuente de esas historias, la cual me negaba a creer. Preguntando por aquí y por allá, con mucha sutileza fui descubriendo el sinfín de mentiras que mi “amiga virtual” había diseminado a mis espaldas sobre mí y también sobre muchos otros tuiteros. A muchos les hizo creer que era mi confidente, por lo que todo lo que pudiera contarles sobre mí, era tomado como cierto, al fin y al cabo, ella era “la gran Ava”, diva y señora de Twitter, con un prestigio intachable y una integridad a prueba de balas. Con ese respaldo contó “hechos” de mi vida privada, todos inventados, pues de mi vida privada nadie sabe absolutamente nada en Twitter, es algo que siempre he cuidado y seguiré cuidando todo el tiempo que ande por aquí, creo que no necesito decirles el porqué. “Ava” hizo creer a todo el que la leyó en mensajes privados y Whatapp que había sido la mano sabia que había editado mi libro y a ella y nadie más que a ella se debía que mi libro, que era ”una mierda” según sus propias palabras, hubiera quedado “decente” para que fuera un éxito en ventas por su alta capacidad como editora y correctora de estilo. Esta versión por supuesto que es falsa, el éxito de mi libro se debe al autor y al equipo editorial que por muchos meses trabajó en prepararlo hasta los últimos detalles. A otros tuiteros, les confió con lujo de pormenores supuestos romances virtuales que yo mantenía con algunas tuiteras, solo porque les daba promoción con RTs, también me consiguió la animadversión gratuita de un sinfín de tuiteros hombres contándoles que yo decía esto o aquello de ellos, al fin que era mi gran amiga, ¿no? quién podría dudar de su palabra y sobre todo, quién iba a ser capaz de venir a preguntarme si era cierto o no lo que se decía sobre mí o que supuestamente yo había opinado.

No hay mentira que no caiga, ni red de mentiras que no se descosa desde alguna esquina. Poco a poco, la venda en mis ojos se fue cayendo y cuando todo el engaño fue definitivo y sin margen de error, sin decir ni hacer nada, me alejé para siempre de “Ava”, la mujer de las historias inofensivas. Verdades a medias, mentiras completas que vistas en perspectiva han causado un gran daño moral a todos aquellos que han tenido la mala suerte de cruzarse en su camino. Podría escribir decenas de páginas sobre las mentiras que ahora sé fueron fabricadas completamente por ella, pero sería pérdida de tiempo. ¿Con qué fin lo hace? lo desconozco. Su patología escapa a mis experiencias previas. Podría ser diversión, dolo, daño mental o todo junto. Podría ser que posee altos niveles de toxicidad en el alma y para drenarlos necesita provocar rencillas, peleas, chismes y rencores entre la gente que confía en ella y la tiene como una amiga. He ocultado su nombre bajo un seudónimo porque no me corresponde lanzar ninguna piedra, al final de cuentas, el daño moral que pudo hacerme solo se limita a un grupo reducido de gente incondicional y sumamente crédula que mantiene a su rededor como el séquito que toda reina de papel necesita para sentirse dueña de algo, perteneciente a un lugar privilegiado. La elección de creer o no en sus historias es muy personal, cada quien es dueño de su voluntad de seguir creyéndole sus cuentos. Yo tomé mi decisión. Espero que el tiempo ayude a los demás a tomar la suya.

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Como concluirán mis lectores, en todo lo que hasta ahora les he relatado, la mentira es una trampa que espera paciente y elaboradamente en todos los rincones del mundo virtual. A veces se esconde detrás de un avatar que se asemeja a nuestro ideal romántico. Otras veces está en las garras de un depredador muy especial que se dedica a conquistar y seducir incautos, a romperles el corazón antes de pasar a otro objetivo amoroso. Pocas veces, está camuflada en un personaje singular, en una personalidad fabricada para el único propósito de esconder a un ser maquiavélico, cruel, sumamente tóxico y sin sentido de lealtad, Amor o amistad, capaz de causar profundo daño moral y psicológico a aquellos que para su mal fortuna están cerca de él.

“El sentido común debería ser tan instintivo como retirar la mano del fuego en cuando sentimos que algo nos quema.” @SoyHouston

En el mundo virtual mentimos porque es fácil escudarse en el anonimato; porque aparentemente es inofensivo fingir ser otra persona o mentirle a un desconocido, alguien ajeno por completo a nuestra vida; porque el miedo y las inseguridades nos hacen caer en el error de la pretensión; porque en el mundo virtual está la misma gente de afuera con las mismas enfermedades mentales de la gente tóxica y peligrosa con una poderosa arma en las manos: un teléfono móvil. Sugiero a mis lectores desconfiar de historias fantásticas y analizar bajo la lupa cuando la cadena de historias empieza a sonar demasiado increíble; sugiero no dar crédito a quien habla mal de otras personas, lleva o trae chismes, porque lo mismo que habla de otros, hablará de ustedes; sugiero no dejarse llevar por la foto de un avatar, ni enamorarse perdidamente de un personaje, de un ideal romántico; recomiendo desconfiar de los que usan una enfermedad o padecimiento para extorsionar emocional o financieramente a sus amigos, para lograr una posición de credibilidad o de prestigio inmaculado. Al final de cuentas, todos mentimos, pero hay una escalera de mentiras blancas que empieza en el cielo y va bajando conforme las mentiras se vuelven más retorcidas y tóxicas hasta desembocar en el infierno.

Germán Renko

@ArkRenko
Autor del libro “Con las Alas en Llamas”
www.AlasEnLlamas.com

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Acerca de Germán Renko

Escritor, Conferencista y columnista. Autor de: Con las Alas en Llamas. “Si no era Amor, era vicio. Porque jamás una boca me hizo regresar tantas veces por un beso”.

Comentarios

19 comentarios en “La mentira en las redes sociales

  1. … Estimado, “las mujeres” son muchas.. Y si realmente dejamos de juzgar, seguro que habría menos que esconder…

    Publicado por Xiomara | 8, julio, 2014, 11:57 am
  2. Me quedo con tu comentario final, ser desconfiando ayuda a cuidar tu confianza en las personas del mundo virtual

    Publicado por Mizraim (@Hakkinene) | 8, julio, 2014, 12:38 pm
  3. Disculpe mi atrevimiento, me gustaría que viera la mentira desde otro punto de vista, la mentira real Fantasy Tales: Sólo hablan de verdad aquellos que mucho han menti… http://angelaceniza.blogspot.com/2014/06/solo-hablan-de-verdad-aquellos-que.html?spref=tw

    Publicado por Ángela | 8, julio, 2014, 2:21 pm
  4. Ojalá hubiese leído esto hace 2 años, cuando por una amiga me animé a conocer gente en una página de amigos. Pero nunca es tarde para aceptar un consejo y aprender de las experiencias. Saludos,

    Publicado por lis | 8, julio, 2014, 10:08 pm
    • Llevo poco tiempo en twitter y sí me he dado cuenta de esa mentira. Interesante artículo que todos los twiteros debieran leer para no sufrir decepciones. Agradezco tu sinceridad porque casi me enamoro de tu avatar je je. Pero bueno lo interesante es lo que escribes y me enamora y encantar, me gusta todo lo que escribes y me declaro tu sexta lectura. Un abrazo desde Colombia. Tan pronto pueda me voy a comprar tu libro!!!

      Publicado por jazmin- | 9, julio, 2014, 6:44 am
  5. Me gustó, muy al hueso tu comentario.

    Publicado por María Pé | 9, julio, 2014, 8:04 am
  6. Excelente escrito. Mas de uno se habrá sentido identificado. Lo triste de esto que algunos traen sus desgracias ajenas al mundo virtual y no se dan cuenta que estamos para otra cosa. Adhiero al hecho que tenemos que ser como somos, porque tarde o temprano, las mentiras se dan a conocer.
    Gracias por compartir tu experiencia, amigo mío.

    Publicado por Mariano_versos | 9, julio, 2014, 12:41 pm
  7. He leído con atención esta opinión tuya acerca de las mentiras. Mi punto de vista es que la mentira requiere de un componente fundamental para existir, alguien que necesite creer en ella. Considero que podemos argüir razones para tratar de entender por qué mentimos, antes hay que preguntarnos por qué necesitamos creer en mentiras en este mundo virtual espejo del real.

    PD:
    Soy la del avatar y realmente la que digo ser.

    Publicado por Zita | 9, julio, 2014, 3:36 pm
  8. Cierto es……muy fácil es enamorarse de lo que escribes….y me encanta la sinceridad con la que plasmas desde el punto de vista de un hombre las realidades de cada uno de los temas de este blog…….y aunque suene a mentira de un avatar…..estoy perdidamente enamorada de ti,,,,,<3.

    Publicado por Cecilia Velasque | 9, julio, 2014, 11:01 pm
  9. Cada vez que te leo me pregunto ¿Es posible que este hombre sepa tanto de todo? y que le dé en el clavo siempre 🙂 . Geniales lineas Sr. Renko, te leo a diario sea qui o en cualquier lugar de web que te encuentres. Saludos desde Chile.

    Publicado por yezmita | 10, julio, 2014, 10:23 am
  10. Me encanta leer tus lineas , siempre le das en el clavo a todo a lo que escribes. Leerte es un vicio como ya lo he dicho en Twitter. Sr. Renko como siempre ha sido un placer leerlo.

    Publicado por yesmita | 10, julio, 2014, 10:28 am
  11. Llevo un tiempo siguiendote,pero esto es de lo que mas me ha impactado hasta el momento(aunque todo lo escrito,inmejorable) Este tipo de escritos nos sacan a la luz una verdad que todos sabemos y le has puesto muy buenas palabras. Seguire leyendote

    Publicado por María Esperanza | 10, julio, 2014, 11:35 am
  12. Me encanta la variedad de tus temas y sin duda siempre ha existido gente mentirosa, que no le crea ningún remordimiento de conciencia inventar sin fin de historias donde te da mucho pesar su mala suerte y te ves en la necesidad de apoyar o creerle palabra tras palabra. Conocía a una chica, mi compañera en la oficina, que sin dudarlo se volvió en mi mejor amiga, era tan atenta, tan dulce, tan buena persona, que no le faltaba el acosador sexual, la cruel compañera que le hacía la vida imposible, la enfermedad incurable, la mamá enferma, y así podría seguirme. Juro que es digna de escribirle un libro!! Lo que quiero decir es que la falsedad existe, y ahora con las redes sociales simplemente se ha exponenciado. Creo que eso va ligado a las razones por las que entras a las redes. En mi caso Tw fue una ventana para “hacerme notar” con los “jefes”, mostrar una actitud profesional e interesada en los temas de trabajo, en mi caso en el tema de la “seguridad pública” y me funcionó. Mis RTs tienen que ver más con lo espiritual, con ser mamá y del amor, no es que mienta, simplemente no publico todo lo que quisiera jeje para eso está mi facebook, que de alguna forma es gente que conozco en la vida real. Las redes son la ventana ideal para proyectar o potencializar nuestras cualidades o lo que nos encantaría que los demás vieran en nosotros. He de decir que me fascina el avatar de tu blog, fue con el que te conocí en Twitter, y aunque solo sea “un cambio de piel”, aunado a tus letras te convierte en un encanto de hombre. Está demás decirlo, ya sabes que me encantas. Besos Renko!!!

    Publicado por Susii Strada | 13, julio, 2014, 10:47 am
  13. Para mi no hay nada mas triste que tener que camuflarse bajo un personaje que no existió, no existe y por supuesto no existirá, una debe reflejar lo que realmente es y al diablo lo que el mundo piense.No se puede pasar la vida viviendo de un personaje, hay que vivir la vida o mejor dicho hay que saber vivirla.
    Jajajaja porque claro esta que esa tal “Ava” vive en un mundo medio trastornado jajaja.
    SIEMPRE ES UN PLACER LEER LO QUE ESCRIBES, MUY BUENAS TUS HISTORIAS…

    Publicado por Sofia | 11, agosto, 2014, 8:41 pm
  14. Definitivamente soy tu 5a fan. Decir que no mentimos es como afirmar que no respiramos, estamos educados a siempre ocultar algo, lo que sentimos, lo que queremos, lo que deseamos, lo que hicimos y nos causa vergüenza, los que nos causa miedo, aprendemos a encubrirlo, a disfrazarlo, a callarlo y entonces es cuando todo de pronto se vuelve una mentira, inconsciente (BUEN PRETEXTO) o consciente (ojalá), a veces aprendemos a no enfrentarlo pues es como desnudarnos a nosotros mismos, te hablo desde mi propia sociedad, pues soy muchas personas en una sola, mujer, madre, hija, amante, novia, amiga, vecina, conocida, la que viste en aquel auto concentrada en su celular en la gasolinería, soy todo aquello que imaginas, pero encontrar alguien con quien puedes realmente reconocerte, es una bendición, la ventana virtual desde donde te conozco me permite mostrar sin dolencia, acaso algo de lo que requiero, así que te tomo como espejo donde puedo verme a mi misma, gracias Renko es un honor conocerte

    Publicado por Marisol Ortega Torres | 24, agosto, 2014, 11:45 am

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