Escritos Poéticos

Ayer fue un aniversario mas de nuestro adiós…


Ayer fue un aniversario mas de nuestro adiós… y sin importar los millones de segundos pasados desde entonces, no he terminado por acostumbrarme a tu ausencia. Aun me sorprendo sonriendo con tu recuerdo, sea a propósito que lo traigo a mi mente o provocado por alguna señal que dispara tu nombre en mi cabeza de forma inmediata. A veces es una estrella en el firmamento mientras estoy al volante y volteo mi vista hacia la inmensidad del techo estelar, solo para encontrarme con una de esas noches de pocas luces siderales y muchos anhelos; otras, es una imagen en el ciberespacio, tierna y bella; o bien una muñequita refugiada en una caja de música, que giró por unos instantes solo para mi, al compás de una melodía mientras curioseaba en una tienda, un fin de semana cualquiera. Disfruto enorme esos momentos barnizados de nostalgia, en los que tu voz llega a acariciar de nuevo mi oído y me platica como se mueven en otoño las hojas secas a la orilla del río o como estaba tu cielo esa mañana que pensándome, despertaste en tu cama.

Si, ha pasado otro año mas, otro cumpleaños sin felicitación; uno, dos, tres mensajes mas al vacío, 100 soldados blancos mas en mi cabeza y una espera que amenaza extenderse cada vez mas y mas.

El otro día te sentí detrás de mi, podía oler tu perfume acariciándome el hombro y me negué a voltear. Siempre moviéndote rápido, temía te desvanecieras no bien girara la cabeza y perderme la sensación de saberte cerca; porque estabas ahí, observándome en silencio, con la ventaja de saberte escondida detrás de la cortina de tu reserva, teniendo la ventaja de verme sin que te viera, de acariciarme con la ternura de tu mirada y llenarte de fuerzas con ello para mantenerte alejada. Mientras a mi, sólo me queda una eterna sonrisa impresa en papel, que lo mismo está alegre si visto de negro o si visto de azul, si empieza la semana o ésta termina, si la alegría colorea mi cara o la tristeza se asoma de gris en mis pupilas.

Nos vimos hace un año por vez última para despedimos de común acuerdo, tu camino se apartaba del mío y tu felicidad significaba por siempre la mía. Sin cadenas de amor, solo pétalos y ni una espina, así fue, así es y será por siempre nuestra colección de momentos.

Germán Renko

@ArkRenko
Autor del libro “Con las Alas en Llamas”
www.AlasEnLlamas.com

Acerca de Germán Renko

Escritor, Conferencista y columnista. Autor de: Con las Alas en Llamas. “Si no era Amor, era vicio. Porque jamás una boca me hizo regresar tantas veces por un beso”.

Comentarios

Un comentario en “Ayer fue un aniversario mas de nuestro adiós…

  1. curiosos estos ojos que encontraron estas letras! curioso es que las encuentre cuando se cumple un año y un mes de su ultimo adiós, y es que mi historia no es tan mansa como se lee la suya, la mía es una mezcla de amor, horror, intriga y cine gore creo, pero es la historia que mato mi corazón.
    Lo conocí en el café del hospital, por días enteros sentía encima de mi una mirada inquieta, que me pesaba por las sienes, que se clavaba en mi escote de uniforme quirúrgico y en mi cara lavada del diario. Fue una sensación insistente, pero no me enteraba por donde venía. Una mañana de tantas, por aquello de finales de junio, con más sueño que ganas de estar haciendo fila para recibir la porción de desayuno que nos brindaban, volví la cabeza por que estaba segura, casi segura que por fin encontraría ese rayito de sol picante que me hacía ya desesperarme a diario, y, lo encontré, sonriendo a un metro de distancia, fresco, con los ojos algo hinchados, con un uniforme quirúrgico un poco deslavado y arrugado, estaba el, con una mirada que me atravesaba los huesos, que me revolvía las emociones y saltaba mi adrenalina por todos lados diciéndome lo que siempre grita la adrenalina: “huye”, pero no lo hice y sonreí para el como una niña esperando aquel obsequio de navidad en pleno verano. No huí, aún a veces me lo reprocho. Y comenzó el más grande idilio que algún moral mortal pueda imaginar, viéndonos a escondidas en las escaleras de ese enorme hospital, usando el elevador para arrebatarnos besos, de esos que te chupan hasta el tuétano, disimulando frente a otros que apenas nos conocíamos y que solo nos dábamos un saludo de pasillo, de esos que solo mueves la cabeza un poquito por ser cordial con el rebaño de compañeros médicos que se mueven juntitos a todos lados platicando sus grandes aventuras de la guardia de anoche.
    El y yo… el y yo nos saludábamos como medios conocidos, medios extraños y seguro que le obsequiamos tantas charlas de chismes a quien nos lograba pillar con ese brillo en la mirada que solo lo tienen los que se aman.
    Me dijo que me amaba la segunda vez que salimos, el no es de mi ciudad y lo lleve un poco a conocer un corredor de antigüedades, un museito pequeñito de culturas populares, lo lleve a conocer mis sitios favoritos, se los entregue, y así, la segunda vez que salimos, sentados afuera del palacio de gobierno dijo: “siento que la amo”. Se me movió el piso, y eso que es de cantera rosa, se me movió el alma y eso que aquí no tiembla por nada… y lo ame.
    Como ha de pasar en todas las tragicomedias existía el mundo real, no el mundo paralelo en el que vivíamos y nos perdíamos a diario; una moral en turno con esposa y dos hijos, dos niños que nunca vi en persona pero que en fotografía parecían encantadores, el me contaba que al mayor le encantaba nuestra música, aquella que solo era y seguirá siendo de nosotros, y el chiquillo inocente la tarareaba; un poco cínico puede sonar, pero así pasaba.
    Y al pasar los meses la locura, la necesidad, la avaricia, la envidia y todos los pecados más que pueda usted incorporar se anidaron en mi. Tenía celos de aquella con quien dormía a diario, me inquietaba pensar que sus manos la tocaran, le hablaran, que sus ojos la miraran como a mi. Tenía celos de ser yo la amante, la otra, la manceba, tenía celos de que se yo, pero de no ser yo la que le hubiera dado hijos, de no ser quien lo recibía en casa, insensateces pasaban por mi mente a diario, ¿como lo retendría?. ¿cómo?.
    Se acercaba el tiempo que el partiría de la ciudad y regresaría a la suya, convertido en un excelente subespecialista, aún teniendo ofertas de trabajo para quedarse en las rechazaba y al mismo tiempo decía que me amaba; no lo entendía, no lo entendí… ¿por qué marcharse? ¿por qué si lo amaba yo tanto?.
    En tres segundos de demencia cogí un valor desmesurado y le envíe un mensaje a su esposa, claro, sencillo y corto: el te engaña.
    Y así fue que medio acabo todo. Lo que viene en ese lapso de días es de imaginarse. Una avalancha de reclamos, llanto y odio recibí. Lo merecía quizás, no lo sé.
    Le diría que esta historia termina aquí, pero no lo es de cierto.
    A los meses, a punto de abordar un vuelo a otro continente el twiteo (oh! que glorias y que infiernos nos otorga el Twiter!!!) y pues… twiteamos. Un año después lo volví a ver, de frente, me sito en un cafesito no muy conocido por la gente “bien”, más sí para todos aquellos locos que les gusta o dicen que les gusta algo de arte. Un cafesito feo, con un color melocotón en las paredes, con fotografías mal colgadas, con telarañas colgando de los cables y una rocola con abundante Sabina de reparto. Nos vimos, fueron unas 3 horas de platica ambigua, nada profunda, y se marcho.
    De eso, hoy, hace un año y un mes.
    Mentiría si digo que no se nada de el, twitea de vez en cuando; hace unos días se dejo llevar por mis imágenes y llamo al teléfono, lloré y lloré, mientras escuchaba decir que le dolió mi traición no por su familia si no por que destruí lo que teníamos, aunque muchas veces he pensado que nada había. Sigue twiteando, y sigue y sigue, aunque en cada letra yo escucho su voy cuando extasiado decía que me amaba, el escribe que ya no, que el corazón se le convirtió en carbón, que dejo de creer en el amor y que no quiere olvidar.
    Yo no lo entiendo, lo que si se es que yo ya no siento… al menos hasta hoy, que leí este post, y que se cumple un año y un mes de que yo le oyera un adiós.

    Publicado por paralel paradaiz (@paralelparadaiz) | 1, julio, 2014, 10:57 pm

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